Act. 6 Ensayo crítico

 

The Substance

El rechazo al envejecimiento y la ilusión de la perfección.




Vivimos en una cultura que nos ha hecho creer, sobre todo a las mujeres, que envejecer es sinónimo de fracasar. Perdemos tiempo mirándonos al espejo, criticando nuestro propio ser, y auto opacando el resto de nuestras cualidades sólo por nuestra apariencia; aunque esto está sujeto a normas sociales aún más profundas. Muchas veces, el talento y las oportunidades se ven condicionadas por el valor que la sociedad determina a nuestro aspecto, destacando preferencias que alimentan desigualdades de género.

En este sentido, The Substance, surgió para señalar de manera grotesca, violenta e irónica hasta dónde somos capaces de llegar a cambio de obtener juventud, perfección y éxito. Dirigida por Coralie Fargeat y estrenada en 2024, esta obra mezcla suspenso y ficción para ahondar en los cambios que genera la transición hacia el envejecimiento femenino, como una crítica al sistema que exige a las mujeres permanecer eternamente jóvenes, deseables y productivas.

La protagonista, Demi Moore en el rol de Elisabeth Sparkle, es una estrella mediática que, tras cumplir 50 años, es despedida de su programa de entrenamiento físico; un trabajo ligado totalmente a su apariencia que la desechó en busca de una nueva y jovial imagen. Su reemplazo: Sue, interpretada por Margaret Qualley, surge de una versión más joven de Elisabeth, hecha clandestinamente a partir de un fármaco que prometía devolverle sus días de fama y gloria. 


Lo que comenzó como una promesa de rejuvenecimiento y felicidad, termina siendo una pesadilla de autodestrucción. La película no sólo narra la degradación física de la protagonista, sino también su desgaste psicológico y emocional. A través de una propuesta visual extrema y una narrativa inquietante, la directora subraya una verdad cultural: vivimos en una sociedad que prefiere destruir lo que envejece antes que permitirle existir con dignidad.

Desde el punto de vista narrativo, Fargeat construye un relato lineal, alternando entre momentos de calma y estallidos de violencia que intensifican la tensión, exagerando los escenarios y sus personajes para causar terror. Destacando el uso de colores saturados, logra sobre estimular visual y emocionalmente al espectador, generándole estrés y ansiedad, como un guiño hacia lo que la propia protagonista está experimentando.

Profundizando en el lenguaje cinematográfico, estos colores neones, rosados y rojos intensos representan la artificialidad del mundo mediático, mientras que los tonos fríos y oscuros, plasman la tristeza y el aislamiento de Elisabeth.



Los ángulos también juegan un papel importante. En su mayoría, la obra utiliza primeros planos y ángulos que enfatizan texturas y profundidades, o simplemente que juegan con la imagen. Por ejemplo, cuando se retrata al ejecutivo Harvey, la cámara se inclina para deformar su figura, una representación visual de su grotesco poder; en comparación, cuando enfocan a Sue, las tomas están hechas únicamente para exponer su cuerpo y glorificar su belleza.


La película incorpora elementos clásicos del suspenso, como cuerpos que mutan y fluidos que se liberan, para criticar a la cultura de la belleza y el entretenimiento, industrias que exigen, promueven y lucran con la búsqueda de la “perfección”. En este sentido, la obra no sólo critica el rechazo al envejecimiento, sino también la desigualdad estructural que lo sustenta.

Mi interpretación personal es que The Substance funciona como un reflejo de nuestra realidad. Las mujeres, más que los hombres, cargan con la obligación de mantenerse jóvenes para conservar su lugar laboral, afectivo o mediático, y de manera general, la sociedad rechaza el envejecimiento, como si fuera una enfermedad qué combatir.  



Si nos vamos a lo digital, hoy en día los filtros, las cirugías y la obsesión por la apariencia dominan las redes sociales; es así como la película te induce a cuestionar ¿hasta dónde llegaríamos para sentirnos aceptados?

La “sustancia” no es sólo una droga ficticia, sino la metáfora del sistema capitalista que se alimenta de nuestras inseguridades. Cuanto más intentamos mejorar nuestro cuerpo, más nos alejamos de él.




The Substance fue una de las películas más controversiales del 2024, principalmente por subrayar, de manera grotesca la sobrevaloración de la juventud, la superficialidad de los cuerpos y la invisibilidad de la vejez. A diferencia de otras películas que tratan el envejecimiento con sutileza, Fargeat utilizó el asco y la exageración para revelar que el verdadero monstruo no es el cuerpo que cambia, sino la sociedad que se niega a aceptarlo.



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